La política en Argentina entre las PASO y Octubre

Las elecciones son procesos de masas que manifiestan en una foto el sentir político de la población.
Una primera conclusión es que el ausentismo es relativamente bajo o estacionario, sin constituir un dato relevante. En general, la población se manifiesta mediante el voto y los encuestadores, periodistas u opinólogos fueron sorprendidos en el recuento de votos, que confirmó la polarización con matices en todos los territorios entre “macrismo” y kirchnerismo”.
Ya dijimos alguna vez que macrismo y kirchnerismo eran las novedades políticas en la Argentina en este nuevo siglo y no termina de consolidarse un rumbo hacia la derechización social como algunos sostienen, ya que todavía existe un voto de inspiración negativa, el voto “contra”, que no define una posición o clara orientación. En la elección bonaerense sigue pesando el voto “anti Cristina”, que como en otras ocasiones aspiró las expectativas de una tercera vía.
Estas elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fungen como ordenadora hacia la elección de medio término del 22/10, donde se elige la composición del Parlamento para el ciclo que empieza en diciembre del 2017 y culmina en diciembre del 2019, ya con un nuevo periodo presidencial entre 2019 y 2023. Hay que ver todavía como se construye el consenso para el nuevo Parlamento que surja en la elección de Octubre. En ese sentido y con la foto actual, el macrismo en su conjunto crece en parlamentarios y el kirchnerismo, como segunda fuerza mantendría la cantidad de legisladores. Continúan así siendo la base de la disputa política en la coyuntura y expresan diferentes proyectos de gestión del capitalismo local.
No hay claridad en la hegemonía del sistema, con un 36/37% del macrismo; un 19/20% del kirchnerismo; un 17/18% de otras fuerzas que remiten al peronismo. El peronismo, como arco diverso inspira aún fragmentado una primera minoría de simpatías políticas. En el conjunto referido estamos hablando del 70% de las opciones electorales. El otro 30% se divide en variadas fuerzas en las que destaca la mayoría de votos del FIT en torno al 4/5%.
Crisis política
Con base en esos datos, una primera reflexión remite a una disputa por el gobierno del capitalismo en la Argentina y que incluso puede expresarse como bipolaridad entre el macrismo y el kircherismo/peronismo. Es un horizonte en disputa hacia el 2019 y todo pareciera no resolverse a favor del kirchnerismo si no avanza en audaces reflexiones y alianzas más abarcativas.
Por un lado, la primera minoría intenta construir una nueva fuerza política más allá de la tradición peronista y radical, aun cuando hay apoyo mayoritario de la UCR, e incluso de sectores del peronismo. Es la primera vez, que con éxito, la derecha disputa consenso electoral para constituirse en mayoría. Por otro lado el kirchnerismo y la potencialidad de alianza con otros sectores del peronismo y más allá.
Es por este lado que se puede avizorar la crisis de las representaciones políticas tradicionales: el peronismo y el radicalismo, aunque no solo de ellos y la emergencia de nuevas representaciones de poder político en la Argentina. Es lo que definimos como crisis política.
Pero también se puede aludir a una crisis por izquierda, de alternativas, con importante fragmentación de propuestas que no alcanzan el mínimo 1,5% exigido por la legislación electoral, e incluso los sectores mejor posicionados como el FIT, que aspiran al 5% del electorado total, con resultados destacados en algunos distritos, caso Jujuy con el 13% o Mendoza cercano al 9%.
En términos electorales gana el macrismo que reitera su dominio en Capital y adiciona otros distritos importantes y cuando menos empata o pierde por poco en Provincia de Buenos Aires, lo que supone un avance respecto de la imagen instalada previamente. No es menor para el oficialismo nacional mejorar la fuerza parlamentaria, entendida como consenso electoral social para sus objetivos de ajuste y reestructuración regresiva, con reforma laboral y previsional en agenda y una lectura para ofrecer a inversores externos sobre acompañamiento de la sociedad respecto de un clima favorable a los negocios y los inversores. Solo no podrá y como en 2016 necesita de pactos y alianzas para hacer aprobar la agenda regresiva contra los de abajo.
Aun así, está muy lejana la situación mundial para ser auspiciosos sobre el desembarco de inversores reales más allá de las visitas de apoyo ideológico y político como la 11° reunión ministerial de la OMC en diciembre próximo, o la coordinación del G20 para el 2018 y un cónclave mundial en noviembre del año entrante. Argentina es destino marginal de inversiones en la región latinoamericana y caribeña, tal como informó recientemente la CEPAL al evaluar el estado de las Inversiones Externas Directas en la región. Es por eso que el gobierno aprovechará el respaldo electoral para profundizar el ajuste y la reestructuración regresiva, procesos tendenciales iniciados en la dictadura y potenciados en los 90´.
Pensar y discutir la alternativa
Una reflexión especial merece la situación de la izquierda y del movimiento popular en general para organizar fuerza política y social en condiciones de disputar consenso para una transformación profunda de la sociedad. Algunas propuestas políticas que no llegan a superar el mínimo de las PASO, e incluso otras que si lo pasan por poco y no necesariamente podrán acceder al Parlamento necesitan discutir las condiciones de acumulación de poder popular necesarias para la disputa electoral. No muy distinto es el razonamiento para aquellos que acceden a minorías parlamentarias con escasa densidad política en la sociedad.
¿Cuánta densidad social y política se requiere para obtener mayoría parlamentarias que disputen poder? Es un interrogante interesante que nos sirve para analizar más allá de la realidad nacional y pensar en los 18 años de triunfos electorales en Venezuela, o los procesos de Bolivia y Ecuador de la última década. La estrategia del cambio social está en discusión luego de la ola revolucionaria de los 60/70, donde se mantiene la vigencia del proceso cubano y las duras disputas ante la agresión del imperialismo y las clases dominantes, especialmente en Venezuela. Los mecanismos políticos, sociales, económicos, culturales de acumulación popular ensayados en estos 50/60 años están también en discusión.
No solo hay crisis política en el sistema de dominación, sino también en la perspectiva de la construcción de alternativa, lo que constituye un gran desafío para el movimiento popular.
En este sentido no hay atajos y se requiere una profunda reflexión sobre la crítica de la realidad, no solo de la iniciativa del poder, sino de las alternativas en construcción. El capitalismo en crisis se recrea a pasos acelerados y agiganta la ofensiva del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad, convocando a una mirada sobre los cambios en las relaciones sociales de producción y organizar una respuesta para la emancipación social propia de nuestro tiempo.
Alguna vez dijimos que era tiempo de barajar y dar de nuevo, cada quien desde lo propio construido y pensar en diversas articulaciones, en primer lugar del movimiento obrero, por su especificidad y tradición histórica en la Argentina, pero junto a ello en todos los ámbitos de agrupamiento del movimiento popular. Hacen falta nuevas formas de organización y movilización para conformar una estrategia de poder de la mayoría popular.
La política no es solo el ámbito electoral, sino la cotidianeidad, no solo las movilizaciones y la calle, sino la construcción cotidiana que anticipa la sociedad del futuro. Esa es la asignatura pendiente y el desafío de la época.

Buenos Aires, 14 de agosto de 2017

Turbulencias económicas mundiales que alejan soluciones pensadas en radicación de inversiones externas

Mientras en la Argentina se vive el clima preelectoral de las “primarias abiertas simultaneas y obligatorias” (PASO) del 13/8 hacia la elección del 22/10 próximo, donde se definen las mayorías parlamentarias, las de medio turno de la gestión Macri, en el mundo se transitan nuevos fenómenos que debieran analizarse con atención ya que impactan en nuestra cotidianeidad.
Por un lado se destacan las desvalorizaciones bursátiles y variabilidad de localizaciones de las inversiones especulativas ante el temor de una escalada de guerra entre EEUU y Corea del Norte.
El dinero mundial fluye hacia destinos seguros, caso de EEUU, y pronostica que cualquier país que pretenda atraer capitales excedentes tendrá que profundizar la pérdida de soberanía, la cesión de derechos y asegurar grandes beneficios, al estilo de las altas tasas de interés que ofrecen las autoridades monetarias de la Argentina.
No solo se mantienen elevadas al 26,25% la tasa de interés, sino que se negocian por encima cerca del 29% en el mercado secundario y las necesidades de renovar LEBAC por más de 530.000 millones de pesos para la próxima semana pueden motivar nuevas subas de tasas, situación onerosa a cargo de finanzas que son públicas. El capitalismo en Argentina es funcional a la demanda mundial por rentabilidades extraordinarias.
En simultáneo y como proceso más estructural, el capitalismo desarrollado, aun con dificultades emanadas desde la crisis mundial del 2007/09, capta inversiones productivas para nuevos desarrollos tecnológicos en comunicaciones, energía y producción sustentada en la digitalización, alejado de aquel cercano tiempo relativo al boom de las materias primas.
China es un caso especial, ya que junto a las tendencias globales sobre inversiones en nuevas tecnologías, mantiene el interés por la región y sus recursos naturales asentado en sus deficiencias estructurales de acceso a materias primas en su propio territorio.
Resulta casi imposible insertar el debate local electoral en este marco de coyuntura mundial, ya que la preocupación económica no se concentra en el debate sobre el modelo productivo del país y su inserción mundial, sea para adecuarlo a las tendencias hegemónicas o para contrarrestarlo hacia una perspectiva alternativa.
Esto último, la alternativa, requeriría una discusión que trasciende lo local y se proyecte como debate regional de articulación productiva y económica, tal como se esbozó en propuestas inconclusas de años recientes, al estilo de la Nueva Arquitectura Financiera, o proyectos de asociación en la producción de alimentos o energía.
Inversiones, crecimiento, distribución del ingreso y alternativa
En la lógica del gobierno solo se esperan inversiones externas, que como demuestra el informe de la CEPAL, son esquivas para la región y marginales para la Argentina.[1] Mientras, reemplaza inversiones por préstamos, hasta que se materialicen aquellas y como sabemos, el endeudamiento externo  hipoteca el futuro del país.
Dice el Informe de CEPAL que las inversiones en América Latina y el Caribe vienen cayendo desde el máximo logrado en 2011 por 207.000 millones de dólares a los 167.000 millones en 2016; y Argentina es receptora apenas del 3% del total de inversiones externas radicadas en la región, muy lejos del 47% de Brasil y detrás del 19% de México, el 8% de Colombia, el 7% de Chile, el 4% de Perú y el 3% de Panamá.[2]
Agrega el estudio que existen tendencias de los capitales globales que migran hacia los principales países del capitalismo desarrollado y que no hay perspectivas de repetir el ciclo de expansión asentado en inversiones en recursos naturales para la exportación de la década pasada. Eso no quiere decir que la región modificará su papel subordinado como proveedor de esos bienes comunes, especialmente el litio, los hidrocarburos, los minerales, el agua y todo lo producido por la tierra. La primarización exportadora es un problema estructural de la región, confirmado en los últimos años.
Algunos de los discursos electorales críticos en la Argentina incluyen referencias a las promesas incumplidas por errores de gestión y desde allí piden pista para hacerse cargo del gobierno sin modificar la orientación ideológica programática orientada hacia el mercado y la apertura liberalizadora. Desde ese lugar se presentan como eficientes administradores de un programa de derecha, aun sin ser candidatos, tal como pontifica Martín Redrado respecto de la política monetaria.[3] Son los que disputan el gobierno en la nueva etapa que imagina la hegemonía mundial para la región, contra el modelo de cambio político reciente y que se ejemplifica en la continuidad de Venezuela o Bolivia en asociación con Cuba.
Otros discursos electorales incluyen críticas a la ortodoxia monetarista, especialmente del BCRA, aun cuando éste, a contramano del discurso de “no intervención estatal” decidió vender 1.600 millones de dólares en las últimas 2 semanas para contener la cotización del dólar en torno a los 18 pesos. No se trata de intervenir o no intervenir, sino, discutir en beneficio de quién se interviene. Es que más allá de la ideología liberal, predominante en el Gobierno de Macri, pesa la consideración de los políticos en el gobierno. Es el caso de la Gobernadora Vidal que intenta no perder la consulta de las PASO y presiona con medidas heterodoxas. A modo de ejemplo se puede mencionar la inducción al Banco Provincial para distribuir excedente vía descuentos acordados con cadenas comerciales, o la presión ejercida a la ortodoxia en materia de la política monetaria para contener la disparada del dólar, ya que habría impacto en los precios y un descontento social generalizado.
Se escuchan también críticas a la distribución regresiva del ingreso y a la desigualdad alimentada con mayor concentración y un crecimiento de la producción y el consumo orientado a sectores de elevados ingresos, mientras decae el consumo popular. Todo agravado con una inflación sostenida, que alcanza ya al 13,8% acumulado entre enero y julio, y que el propio BCRA pronostica en 22% para el año[4], muy lejos de las metas del 17%.
Los debates son diversos y no siempre claros en función de la lógica hegemónica en los medios de comunicación, favorable a sostener la programática liberalizadora y orientada al mercado.
Por eso y más allá del análisis que surja del resultado en las PASO del próximo domingo, interesa habilitar un debate crítico sobre los límites que ofrece continuar una lógica subordinada a las tendencias del capital mundial y proponerse una agenda basada en construir otra lógica para la producción y la satisfacción de las necesidades sociales.
Córdoba, 11 de agosto de 2017



[1] CEPAL. La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2017. Documento informativo. En: http://www.cepal.org/es/publicaciones/42023-la-inversion-extranjera-directa-america-latina-caribe-2017-documento-informativo (consultado el 11/08/2017)
[2] Alicia Bárcena. Presentación del Informe sobre IED de la CEPAL. En: http://www.cepal.org/sites/default/files/presentation/files/170810_presentacion_informe_ied_2017_final_0.pdf (consultado el 11/08/2017)
[3] Martín Redrado. Una política cambiaria sin convicciones. Ámbito Financiero del 11/08/17, en: http://www.ambito.com/893287-una-politica-cambiaria-sin-convicciones
[4] BCRA. Inflación esperada REM 2/8/17, en: http://www.bcra.gov.ar/  (consultado el 11/08/2017)

Hay que leer con atención los datos del crecimiento económico

Estamos en tiempos electorales y hay preocupación en el oficialismo, tanto como en la oposición por la evolución de la economía y el impacto sobre la población.
Por lo que desde el gobierno se escucha el argumento de que “vamos bien, creciendo, aun cuando eso no lo sienta toda la sociedad”. Algo así como “esperen, no sean ansiosos, ya les llegarán a Uds. también los brotes verdes”, mientras, el verde que crece es el dólar y su impacto se sentirá en el nivel de precios, con una inflación para el mes de Julio que superará al 2%, ya muy lejos de la meta del 17%.
Quién sabe a cuánto ascenderá la inflación para todo el año, y claro, el gobierno insistirá que será menor que el año pasado. La realidad es que no pueden dominar a los que tienen capacidad de aumentar los precios y éstos afectan a los sectores con menores ingresos.
Ciertos sectores de la oposición imaginan que el impacto económico será razón suficiente para un castigo electoral, subestimando razones ideológicas, políticas y culturales en la decisión del voto.
Más aún, en la posibilidad de construir alternativa integral que instale una conciencia por el cambio social en la Argentina, algo que por cierto trasciende la lógica nacional y se proyecta como un problema de época.
Hay que sacarle punta al lápiz y analizar adecuadamente los datos oficiales, y en ese sentido poder leer que el INDEC señala un crecimiento del 6,6% para el sector industrial entre junio y mayo del 2017, pero aclara que la comparación enero a junio del 2017 al 2016 es 0%.[1] Vale recordar que para junio del 2016 el registro había sido -6,4%, por lo que ahora creció lo que hace un año había bajado.
Importa la industria por ser el responsable en la historia reciente de combate al desempleo. Lo sigue siendo y es precisamente el punto débil del crecimiento del empleo. La industria explicó buena parte de la superación de la crisis 2001 y 2002 y la recesión de los últimos tiempos, es principalmente fabril.
Para la industria de la alimentación los datos que aporta el INDEC señala un 3,2% de crecimiento de junio contra mayo, pero negativa (+0,6%) si se compara el primer semestre del 2017 contra el mismo periodo del 2016.
En el caso textil, que involucra a innumerables pequeñas y medianas empresas diseminadas en el país, los datos son negativos en los dos guarismos de comparación, -4,4% mes contra mes y -14,4% contra primer semestre.
Para la industria del papel es 3,5% y -4,0%. La situación es similar en el conjunto del sector manufacturero, aun cuando destaca la industria automotriz con una expansión del 15,9% entre junio y mayo y del 6,4% entre enero y junio del 2017 respecto del mismo periodo 2016.
Resulta de interés analizar este crecimiento industrial, sesgado, donde destaca la mayor producción de automotores, destinados a un consumo de medios y altos ingresos, además de estar orientados al mercado mundial. Un 50% de la producción local de automotores es comprada en Brasil.
Producción, consumo, empleo, recaudación
Agreguemos además, que se registra un fuerte crecimiento del consumo de autos 0km, siendo el 70% de ellos importados, confirmando que la política económica de la Argentina favorece la producción en el exterior, que para el caso automotor es Brasil, o sus terminales automotrices, el principal beneficiario.
La producción debe asociarse al consumo y lo que aparece en la Argentina es una recuperación del consumo de los sectores de medios y altos ingresos.
No solo se consume automotores, sino también construcciones. Estas últimas, muy vinculadas a una reactivación del crédito hipotecario que favorece la solución habitacional de sectores de medios y altos ingresos, de trabajadores/as registrados/as, que vinculan su ingreso y capacidad de ahorro previa, propia o de la familia para acceder a la vivienda propia con hipotecas a 30 o más años.
Como contrapartida, la realidad muestra una caída del consumo popular, muy asociado a la tendencia aun negativa de la evolución del sector alimentario o textil, parte principal del destino de los escasos recursos de la mayoría social de bajos ingresos.
Lo comentado sobre la producción y el consumo es asimilable a lo que ocurre con el empleo, donde el Ministerio de Trabajo informa de un crecimiento del empleo, que incluye una ampliación del trabajo por cuenta propia y el “emprendedurismo”. Ello ocurre en simultáneo con una baja del empleo industrial, consistente con el análisis que revela las dificultades para superar la larga recesión del sector manufacturero en la Argentina.
Al mismo tiempo que algunas empresas registran nuevos trabajadores, son variados los conflictos que se visibilizan por despidos o presiones por la tercerización o relocalización empresaria, al estilo de PEPSICO.
Son empresas que sin mostrar problemas de producción, o económicos, planifican la reducción de costos con cesantías, relocalizaciones y búsqueda de personal con menos edad, experiencia y conciencia sindical. Todo para mejorar la rentabilidad.
Hay quienes sostienen que “tienen derecho” para hacerlo y sí, está asociado  a la impunidad de las Empresas para privilegiar la ganancia por sobre el empleo.
La recaudación record que enuncia la AFIP es parte de lo mismo que sostenemos, ya que la mejora de ingresos tributarios proviene en principio del IVA, asociado a los consumos de sectores de medios y altos ingresos. El IVA sigue siendo la principal fuente de recaudación impositiva, agravando el carácter regresivo del financiamiento tributario del Estado.
El impuesto a los bienes personales explica también el record de recaudación, asociado al blanqueo realizado el año pasado, con exteriorización de activos en el exterior. Ganancias explica también la mejora de ingresos tributarios, recordando que aún tiene importancia el aporte de los trabajadores, contribuyendo a la regresividad en general del régimen impositivo en el país.
Objetivos y resultados de la política económica
Sea por la producción o el consumo, el empleo o la recaudación tributaria, queda claro que los datos deben ser analizados con sumo cuidado y concluir que son el resultado de una política económica que favorece a los sectores más enriquecidos de la sociedad argentina.
Pero sii quedara alguna duda, la explicitación de las declaraciones juradas del Presidente y su equipo ministerial, señalan que estamos ante un gobierno de millonarios que aplican en la función pública la misma lógica que les favoreció su enriquecimiento.
Buenos Aires, 5 de agosto de 2017



[1] INDEC. Informe sobre Industria manufacturera vol. 1 nº 17. Estimador Mensual Industrial. Junio de 2017. En: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/emi_07_17.pdf

Nuevos aumentos en la cotización del dólar contra el peso argentino

Hay nerviosismo en el mercado financiero y cambiario por la escalada de la divisa estadounidense, que llegó a superar los 18 pesos por dólar en el mercado paralelo, y solo con intervención oficial (Bancos oficiales y BCRA) cerró en la fecha por debajo de esos valores.
Preocupa la cotización por el potencial traslado a precios cuando cuesta contener la inflación. No solo porque buena parte de la producción depende de insumos externos, dolarizados, sino por la especulación impune de los principales fijadores de precios en la Argentina.
Adicionalmente preocupa a los nuevos tomadores de préstamos hipotecarios asociados al dólar y a la inflación, que ven alejarse el acceso a la vivienda propia, lo que motivo que el Banco de la Nación flexibilizara la relación entre cuota e ingresos, del 25% al 30% de los salarios de los demandantes del crédito.
La discusión es a cuanto llegará la cotización de las divisas hasta las elecciones primarias de mediados de agosto si es que se consolida un triunfo de la candidata Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires y más aún, si eso se repitiera en las elecciones definitivas de octubre próximo.
Son especulaciones que esconden fenómenos más complejos y estructurales que hacen a la dependencia del país respecto del dólar y otras monedas del exterior.
¿Por qué especulaciones? Es que en ese sentido es bueno preguntarse qué pasaría si esas previsiones electorales no se confirmaran. ¿Acaso bajaría la cotización del dólar? No parece probable más allá de relativas oscilaciones que pueda tener la divisa estadounidense en estos tiempos.
El dólar puede subir o bajar en su cotización pero la tendencia estructural tiene un sentido ascendente y con incidencia fuerte en la conformación de los precios de la economía dependiente de la Argentina.
Las especulaciones sirven para la disputa del voto, ya que se argumenta que los inversores no ingresan al país por el temor al retorno al gobierno del kirchnerismo.
En realidad, en estas elecciones no se define el retorno kirchnerista al gobierno, y más aún, el ingreso de capitales durante el periodo kirchnerista desmiente el temor de los inversores externos.
Durante el 2015 hubo mayores ingresos de inversiones que en el 2016 o lo que transcurre del 2017, desmintiendo esas especulaciones electoralistas.
El problema es la dependencia
Cualquiera sea el resultado electoral en el país el problema es la dependencia argentina respecto del dólar.
El país no puede funcionar sin el ingreso de divisas, sean dólares, euros u otras monedas. Incluso, bajo las nuevas condiciones políticas en el país se acaba de ratificar el acuerdo suscripto con China en el gobierno anterior para acudir al uso del yuan ante dificultades de la economía local.
Macri pretendía inversores de EEUU o de Europa y ante la ausencia de ellos, bienvenidas las inversiones chinas negociadas en el periodo lirchnerista. Del mismo modo se prefiere el financiamiento de la banca transnacional europea o estadounidense y ante la insuficiencia de ellas, bienvenida la ofrecida por el Banco Popular de China.
La lógica capitalista de la economía local demanda del ingreso de dinero solvente para la producción y reproducción del sistema económico. Por eso la apelación a las inversiones externas, al ingreso de dinero que se aplica a la compra de medios de producción o tecnología adecuada a la época actual del modelo productivo.
Es que los pesos argentinos no son aceptados por los productores mundiales de tecnología de punta en tiempos de robótica, nanotecnología, inteligencia artificial o innovación multiplicada. Es lo que define la competitividad de los países. Los pesos solo sirven para pagar la fuerza de trabajo.
Si hasta el sector más competitivo de la argentina, el campo, requiere de insumos extranjeros, los que se manifiestan en el paquete tecnológico para la producción de la principal mercancía exportada por el país: la soja.
Para pagar los insumos importados hace falta divisa, y los pesos solo para cancelar salarios.
Argentina depende de las divisas, que llegan al país por balance comercial superavitario, ingreso de capitales externos, o endeudamiento. Para el caso local, el ingreso de divisas solo se produce por deuda, ya que existe déficit por mayores importaciones que exportaciones; salidas de capitales por déficit de turismo con el exterior y crecientes remesas de utilidades al extranjero.
La economía local solo puede funcionar con más deuda externa, la que genera intereses que si o si deben cancelarse en cada renovación de los vencimientos del capital principal.
Por esa razón preocupa a las clases dominantes el déficit fiscal y exigen recurrentemente el equilibrio de las cuentas del Estado.
Es un argumento esgrimido por estas horas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, que demanda al país la materialización del ajuste fiscal para ser receptado como miembro de esa organización.
La OCDE incluye a los principales países del capitalismo desarrollado, y por la región participan Chile y México. Brasil tiene estado de país colaborador.
Entre las recomendaciones de la OCDE hacia el país se encuentra la reducción de los impuestos, lo que otorga mayor coherencia al ajuste fiscal y la reforma laboral como ajuste estructural para adecuar al país a las demandas de la situación mundial.
Se reitera la orientación para el ajuste la reestructuración regresiva del capitalismo argentino.
Soberanía e independencia como proyecto
Queda clara la presión recurrente para profundizar la dependencia y la connivencia del orden económico local para reproducir una lógica subordinada al capital externo, por lo que resta el desafío de profundizar en el esclarecimiento de una perspectiva soberana e independiente.
La discusión entonces no remite a la cotización de la divisa, sino a la posibilidad soberana de organizar las relaciones socioeconómicas en el país, la región y el mundo.

Buenos Aires, 28 de julio de 2017

Argentina en la Economía de la timba

La política económica del gobierno de Macri ofrece varias apuestas para los jugadores con dinero excedente y que pretenden usarlo como capital, es decir, dinero que se incrementa luego de un proceso de producción y circulación.
Se destaca la carrera entre el dólar u otras monedas extranjeras y las tasas de interés de los títulos públicos, sean las Letras del Banco Central, LEBAC, o las Letras del Tesoro, LETESEsa carrera le gana a la opción por la producción de bienes materiales o servicios para la misma.
Los inversores, o tenedores de dinero prefieren invertir en activos financieros y no arriesgar en contratar fuerza de trabajo y medios de producción para producir y vender, ya que al final se encuentran con un mercado de consumo disminuido precisamente porque el BCRA impulsa una política monetaria restrictiva y retira dinero de circulación al estimular inversiones financieras.
En los bancos ocurre algo similar y en lugar de arriesgar con préstamos para la producción, prefieren invertir en las distintas opciones ofrecidas por el Banco Central.
La tasa de interés del 26,50% se transforma en 29% en el mercado secundario, es decir, en aquel que se re-compran las Letras.
Todo termina estimulando las ganancias financieras que paga el conjunto del trabajo social argentino por intermedio del Estado, ya que todo se financia con ingreso de dinero del exterior; insistamos, dinero que se transforma en capital por el proceso inversor.
El dinero como tal no se valoriza, solo lo hace cuando es parte de un proceso de valorización, sea en la producción o en la circulación, las que actúan en un ciclo combinado, uno con otro.
Así, el Estado ingresa capital desde el exterior bajo la modalidad de dinero de préstamo y se compromete a pagar intereses, que recurrentemente cancela el Estado por encima de cualquier otra obligación.
Por eso se insiste en que las deudas hay que pagarlas, mientras que las actualizaciones o aumentos de los salarios estatales pueden siempre postergarse, del mismo modo que la satisfacción de mayores derechos sociales, de educación, salud, vivienda, recreación, etc.
Con el ingreso de capitales externos se organiza la Economía de la Timba que reproduce el privilegio a la ganancia de pocos y extiende las penurias de la sociedad.
En ese recorrido el BCRA gana reservas y pasó de 25.000 a 50.000 millones de dólares, ahora en 48.000 para contener la escapada del dólar, y anuncia que pretende llegar a 75.000 millones.
Augura así la continuidad de la búsqueda de divisas, las que se consiguen con superávit fiscal, que no es el caso de la Argentina actual con déficit comercial, lo que compromete más aún la situación externa.
También se pueden conseguir por inversiones externas para ampliar la producción y de nuevo, no es el caso de la Argentina.
Más aún, el país es deficitario en turismo con más salida de divisas que ingresos y además, son crecientes las remesas de utilidades al exterior, con lo que el Estado está condenado a incrementar la deuda externa y por eso se recicla la entrada de divisas para sostener la timba de la economía.
El interrogante es si se puede cortar el ciclo de la especulación y la respuesta positiva supone un gran debate en la sociedad para estimular la producción local sobre la base de un cambio del modelo productivo y de consumo.
De otro modo, des-estimular el consumo de divisas, sea para ahorro o para fuga, lo que supone el CONTROL del movimiento de capitales y la socialización de la banca.
No hay necesidad de banca privada para el manejo de recursos sociales de toda la población.
La banca administra recursos sociales y por la tanto la sociedad es quien debe gestionarlos, sea por instituciones públicas o cooperativas.
Claro que la socialización de la banca debe asociarse a la socialización del comercio exterior y definir soberanamente las relaciones económicas internacionales, algo que difícilmente encare el gobierno actual y buena parte de la oposición con posibilidad de disputar el gobierno.
Por ello, lo primero es el debate en la sociedad y definir un rumbo de carácter alternativo que permita discutir que producir y para quién; como distribuir, intercambiar y consumir.
Buenos Aires, 25 de julio de 2017